Pinceles, tinta y papel: caligrafía en vivo

Pinceles, tinta y papel: caligrafía en vivo

Hay semanas que uno está de suerte: Esta fue la mía. El lunes por la mañana recibí una llamada inesperada: una invitación a una demostración privada de caligrafía japonesa.

La invitación llegó por medio de una querida amiga de El Tintero, Ana Elena Fernández, artista miembro de la Asociación Costarricense de Acuarelistas. Este grupo recién inauguró su muestra anual Costa Acuarela en la Galería Nacional en el Museo de los Niños. Para esta edición trabajaron con el apoyo de la Embajada de Japón, ya que se preparan para exhibir sus obras en Oriente el próximo año.

Como parte de este enlace artístico y cultural los artistas fueron premiados con un íntimo encuentro que tomó lugar en la Galería. La demostración estaba a cargo del Sr. Kyohei Seta, maestro en caligrafía quien tiene 6to Dan en Kanji y 4to Dan en Hiragana en el mundo de la caligrafía japonesa (según nos explicaron es un nivel ¡equivalente a la cinta negra en karate!).

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El Sr. Seta es oriundo de Saitama, Japón y lleva más de 12 años de practicar este arte. Estuvo como estudiante de intercambio de la Universidad de Costa Rica hasta esta semana, y al ser colaborador cultural con la Embajada ofreció durante su estadía en el país varias demostraciones de caligrafía, entre ellas en el Teatro Nacional, La Feria Internacional del Libro y la Universidad Nacional.
El Evento

Habíamos alrededor de unas veinte personas, la mayoría miembros de la Asociación. Entre los participantes que tuve la oportunidad de conocer se encontraban los artistas Fabio Herrera, Mario Maffioli, Hugo Sánchez y Sebastián Melo (director de la Galería). Asimismo había un grupo representante de la Embajada y bueno.. los demás asistentes que caían en la ¡categoría de afortunados como yo!

La presentación se dividió en dos partes: una demostración en mediano formato y una en gran formato. En la primera, el Sr. Seta utilizó un pincel de pelos de cola de caballo, tinta china y trabajó sobre un papel acartonado semejante al papel de acuarela.

Todo listo para empezar: papel, bastidor, pincel de cola de caballo, tinta china y pincel gigante.
Todo listo para empezar: papel, bastidor, pincel de cola de caballo, tinta china y pincel gigante.

El diseño que inauguró la actividad consistía en una frase tradicional japonesa que ilustra la relación entre la humanidad y la naturaleza. A través de 4 palabras: Flor – Pájaro – Viento – Luna, la tradición escrita busca plasmar la belleza encontrada en la naturaleza “común”, aquella de los elementos cotidianos.

Detalle de preparación, ejecución y resultado final de una frase simbólica japonesa
Detalle de preparación, ejecución y resultado final de la frase japonesa: Flor-Pájaro-Viento-Luna.

Seguido de una calurosa ronda de aplausos, el anfitrión avisó que procedería a ilustrar el nombre de uno de los asistentes. No sé si fue que yo brinqué más alto, grité más fuerte o simplemente mi lugar privilegiado en primera fila me favoreció… pero entre todos los asistentes, el Sr. Seta eligió escribir Catalina.

La sorpresa no terminó ahí, sino que al finalizar la pieza anunciaron que la obra me sería entregada como obsequio de parte del artista. Fue tanta mi alegría, que rápidamente los demás asistentes se apuraron a gritar sus nombres esperando que fueran elegidos para el resto de la demostración. Los nombres ganadores fueron Patricia y Flora. Este último generó un dilema ya que en japonés es posible escribir tanto el sonido de la palabra como su significado. El Sr. Seta se inclinó por la primera opción.

Mi nombre escrito en japonés :). Derecha: celebrando mi regalo junto al artista.
Mi nombre escrito en japonés :). Derecha: celebrando mi regalo junto al artista.

Acto seguido, el equipo colaborador ubicó un lienzo de 2 x 3 mts en el centro del salón. Ahí el Maestro utilizó un pincel gigante (del tamaño de un mopa de piso) y remojando la herramienta en un balde de pintura negra procedió a dibujar un único caracter del tamaño total del lienzo. A pesar de lo pesado de la herramienta, el Sr. Seta plasmó, con 10 elegantes y ligeros brochazos, un kanji gigante el cuál les mentiría si me piden traducirlo, ya que evocaba un sentimiento más que un sustantivo.

Si bien la caligrafía es un arte milenario en la cultura oriental, no se debe perder de vista que también existen las adaptaciones occidentales de esta práctica. Se trate de Kanjis o signos del alfabeto latino moderno… la práctica de escribir es un medio artístico que hoy está más vivo que nunca. Gracias a la Embajada de Japón por compartir su riqueza cultural en nuestro país, y a la Asociación Costarricense de Acuarelistas por abrir sus puertas y compartir este espacio con amantes del arte y la caligrafía como esta servidora.



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